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ALFAEM celebra la llegada del buen tiempo sumergiéndose en la Fiesta del Agua
08/07/2016

ALFAEM celebra la llegada del buen tiempo sumergiéndose en la Fiesta del Agua

L@s usuari@s de los Servicios de Promoción de la Autonomía Personal de ALFAEM Salud Mental León festejan la llegada del verano con una jornada de convivencia en el pantano de Villameca.  Una cita en la que el agua fue la protagonista absoluta de las actividades lúdicas que, entre remojones voluntarios y traicioneros, hicieron disfrutar a usuarios y profesionales de un día divertido como pocos.

Arrancó el día y todas las miradas estaban puestas en el cielo. Y es que tras varias jornadas de tormentas veraniegas y lluvias sorpresivas, nadie estaba completamente seguro de que el tiempo fuera a acompañar la celebración de una jornada esperadísima. Pero hubo suerte, y los elementos se aliaron para que luciera un sol radiante, con calor y una brisa ligera que hizo más que llevaderos los rigores veraniegos.

El pantano de Villameca fue el lugar escogido por los compañeros de la delegación de ALFAEM Salud Mental León en Astorga para celebrar una nueva jornada de convivencia de l@s usuari@s de los Servicios de Promoción de la Autonomía Personal de la Asociación. Un lugar desconocido por muchos de los asistentes, pero que hizo las delicias de todos por su precioso paisaje, su tranquilidad y la combinación en apenas unos metros de sol y sombra, además de la cercanía al agua, a una temperatura más que agradable para darse un chapuzón.

Los usuarios de Astorga fueron los anfitriones de jornada.

Allí se dieron cita cerca de medio centenar de usuarios del SPAP de las delegaciones de León, Ponferrada, Astorga y Villablino a eso de las doce del mediodía. Junto a ellos los profesionales, provistos de un buen número de elementos llamados a protagonizar los juegos, algunos menos evidentes como vasos y bandejas, y otros que ya anunciaban mojaduras traicioneras, como las pistolas de agua o dos barreños llenos hasta los topes de globos de agua de todos los tamaños. La Fiesta del Agua ya empezaba a hacer honor a su nombre; tanto que algunos usuarios recién apeados del coche, no se resistieron a darse un chapuzón en las aguas del pantano para ir abriendo boca.

El entorno y la temperatura invitaban al baño, y hubo quien no se pudo resistir.

Comenzó la jornada festiva con unos minutos de música y ejercicio, por eso de ir calentando y preparando al cuerpo para lo que estaba por venir. Y en cuanto sonó el último acorde, ¡se abrió la veda! La primera actividad, para ir entrando en ambiente, deparó algunas mojaduras, pero sobre todo una buena manera de que l@s usuari@s se conocieran unos a otros. Para ello, se organizó un gran corro para que los participantes se pasaran un globo de agua entre ellos, presentándose a sí mismos cada vez que lo recibían hasta que reventara, como de hecho ocurrió varias veces. ¡No podía ser de otra manera!

Roto el hielo de las presentaciones y perdidos los reparos a mojarse -porque a fin de cuentas la ropa ya estaba un poco húmeda-, tocaba iniciar los juegos de agua propiamente dichos. Así que usuarios y profesionales se dividieron en dos equipos y comenzaron a demostrar sus talentos en una carrera de relevos muy peculiar, en la que cada relevista tenía que meterse en el pantano para llenar un vaso de agua y luego transportarlo en una bandeja durante varios metros sin derramarse, hasta depositar ese agua en un cubo. El equipo que más agua consiguiese llevar del pantano al cubo ganaba esa prueba; aunque al final poco importó el ganador, porque a la hora de valorar qué cubo estaba más lleno, la comparación se hizo vaciando el agua de uno y otro para echársela a los participantes más cercanos, así que pocos estuvieron pendientes del recuento, tratando de huir de las mojaduras a traición.


Un nutrido grupo de usuarios de León quiso estar presente en la Fiesta

El siguiente juego sí que despertó la competitividad de los participantes, a la par que las risas. Divididos en dos equipos, tenían que trasladar en pareja el mayor número posible de globos de agua a un barreño situado a unos metros de distancia. Fácil, ¿no? En absoluto, ya que los globos tenían que transportarse sujetos únicamente por las frentes de los integrantes de la pareja... La estrategia empezó a la hora a decidir los emparejamientos, cuando quien más y quien menos trataba de buscar un compañero de altura similar para evitar dificultades añadidas a la hora de trasladar los globos. Y empezó el espectáculo, en el que hubo de todo: globos que reventaron en las caras de sus porteadores al primer envite, parejas que parecían bailar un “agarrao” para mantener el globo en su sitio, otras que se desorientaban y terminaban apartándose del recorrido, chanclas que se salían y casi provocaron una caída… y todo ello entre carcajadas de los participantes, de los espectadores y de quienes, pistola de agua en mano, aprovechaban los descuidos ajenos para mojar a los incautos.

El traslado de globos de agua frente con frente provocó un buen número de mojaduras

Donde sí que hubo buenas mojaduras fue en el siguiente juego, una variante de la carrera de relevos entre camareros, pero con una dificultad añadida: que el agua que se cogía en el pantano debía transportarse en vasos sujetos con la boca, sin utilizar para nada las manos. Así las cosas, a la hora de llenar el vaso de agua, más de uno se metió en el pantano de cuerpo entero; total, las ropas ya habían pasado de estar húmedas a estar, literalmente, pingando… Y si no era así, a la finalización del juego ya se ocupaban los monitores de repartir el agua rescatada del pantano entre los más próximos, a “vasazo” limpio. De nuevo, lo menos importante era saber qué grupo había recogido más agua, todo fuera por escapar de las mojaduras propias y empapar a algún incauto.

Transportar agua sin tocar las manos, otro de los juegos más aplaudidos

El último juego acabó definitivamente con las reservas de globos de agua y también con los escasos centímetros de ropa seca que, en el mejor de los casos, habían sobrevivido a las actividades. Se trataba de transportar globos de agua nuevamente entre parejas, pero sin usar la frente en esta ocasión, qué va… El reto consistía en sujetar el globo entre las barrigas o las espaldas de los integrantes de la pareja. Para los que nunca lo habéis intentado, ya os avisamos de que es súper difícil; tanto que si ya anteriormente se habían visto bailes de todo tipo a la hora de tratar de conservar el globo en la frente, no os podéis imaginar la de extraños movimientos que tuvieron que inventar los participantes para mantener el globo intacto y poder depositarlo en el cubo de llegada. Y aún así, la cantidad de globos rotos en mitad del recorrido fue espectacular… y las mojaduras mucho más aún.

Expectación por ver qué pareja llegaba a meta con su globo intacto

Pero como no hay mal que por bien no venga, en cuanto se rompió el último globo y se vació la última pistola de agua, tocó pasar a otra actividad menos movida, pero mucho más apetitosa: el concurso de tortillas. Una competición tan sugerente como reñida, porque reunió a 16 tortillas elaboradas por otros tantos usuarios y profesionales, que quisieron demostrar su talento culinario con recetas de todo tipo, desde tortillas clásicas, hasta una más que original tortilla de manzana, pasando por tortillas de chorizo, de jamón o de vegetales varios.

Estaba claro que ejercer de jurado iba a ser tan apetecible como complicado, y esa responsabilidad recayó en un cuarteto de afortunados usuarios, uno por cada delegación, que, como auténticos profesionales, cataron las 16 tortillas para elegir a los cocineros más aventajados. La tortilla más valorada fue la de Adrián, monitor de SPAP de León, que no quiso restar méritos a su “mentor”, como definió a su compañero de piso Pedro, “sin cuya colaboración no me saldrían tan ricas”. El segundo premio fue para Charo, usuaria de SPAP de León, por su tortilla de manzana, un plato que llamó la atención de todos los que la degustaron por su originalidad; lo mejor de todo es que la cocinera no tuvo reparos en confesar su secreto, “utilizar manzana reineta porque es la que da sabor”, lo que seguramente animó a más de uno a intentar reproducir la receta en sus casas. El tercer premio, por su parte, fue para Beatriz, monitora de SPAP Ponferrada por su deliciosa a la par que “potente” tortilla. Y como no podía ser de otra manera, todos ellos tuvieron su correspondiente galardón de manos de los compañeros de Astorga, en forma de un cuadro pintado a mano por uno de los usuarios para el primer premiado y unas cajas de madera decoradas para la sgeunda y la tercera.

Tres especialistas haciendo tortillas

 La entrega de premios dio paso a uno de los momentos más esperados por los participantes en la jornada de convivencia, el del picnic. Y es que entre que las actividades de agua, (especialmente las mojaduras a traición, y de esas hubo unas cuantas) dan mucha hambre, y que las tortillas llevaban ya mucho rato expuestas a la vista del público y diciendo “cómeme”, el rugido de los estómagos era atronador. Así que se repartieron refrescos y platos combinados con trozos de las diversas tortillas participantes en el concurso, acompañadas por unas gigantescas empanadas de atún que no dejaron indiferente a nadie.

Integrantes de la delegación de Villablino

Ya con la ración en la mano solo faltaba elegir la mejor ubicación para disfrutarla, y el pantano ofrecía sol y sombra para todos los gustos, así que los usuarios se fueron distribuyendo por el paraje para dar buena cuenta de su tortilla, su empanada y su tiempo de relax. El postre vino de la mano de unos deliciosos lazos de hojaldre que pusieron el broche dulce a esta comida campestre. Y luego, para muchos, llegó la hora de la siesta, para reponer fuerzas después de una mañana tan intensa, aunque también hubo quien desafió al sueño para jugar a las palas, darse un chapuzón, pasear por el entorno o echar una partida de cartas para completar su jornada “pantanera”. La caída del sol marcó el inicio de la recogida de toallas y mochilas para emprender la vuelta a casa, cansados y algo mojados, pero más que satisfechos tras un día divertido como pocos y lleno de risas, diversión y buena compañía.

Integrantes de la delegación de Ponferrada

 

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